martes, 24 de mayo de 2016

La Segunda Guerra Mundial 
En la II Guerra Mundial, todas las naciones implicadas combatieron hasta el final. No pensaron nunca en un armisticio como el que puso fin a la de 1914-1918. No cabían paces parciales. Fue todo o nada: ideologías buscando la aniquilación de las otras, sistemas sociales y económicos que se jugaban su supervivencia, naciones que si perdían quedaban esclavizadas o destruidas. No sólo era una cuestión de dominio político.

Las movilizaciones fueron masivas, sin deserciones como las de la Gran Guerra. Hubo no menos de 100 millones de combatientes. La cifra, sin parangón histórico, ni siquiera refleja la magnitud humana de la tragedia: la población civil se vio absolutamente implicada, con su contribución en sangre, desplazamientos a gran escala, miedos y temores. Se llegó a la guerra total. Los bloques se enfrentaron con todos sus efectivos económicos y sociales y una capacidad destructiva desconocida. Los costes humanos fueron brutales. Unos 16 millones de combatientes murieron o desaparecieron. A esto se añadieron además enormes mortandades en la población civil. Uno de los bandos contendientes -sobre todo la Alemania nazi- llevó a cabo la persecución sistemática de grupos étnicos, religiosos e ideológicos. No fue un daño colateral, sino uno de los objetivos primordiales de la guerra. En el Holocausto, quizá cinco millones y medio de judíos fueron asesinados en el mayor genocidio del que tenemos noticia.

Y estuvieron los discrepantes con el régimen nazi, también perseguidos, los deficientes o los cientos de miles exterminados en los territorios conquistados sin razones específicas, por enemigos o porque su destino era convertirse en una raza esclava. Las cifras desbordan la capacidad de asimilación: unos tres millones de soldados rusos fueron aniquilados en los campos de concentración alemanes; en el sitio de Leningrado murió por debilidad y hambre quizás un millón de personas. Cientos de miles fueron abatidas en los bombardeos aéreos, que realizaron los dos bandos con el objetivo (no logrado) de derrumbar la moral del enemigo. Sólo en el de Dresde (Alemania) -realizado por los aliados- murieron unas 200.000 personas en una noche. Y está el colofón: la bomba atómica?

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